en mi cama

No sé qué decir.
Y no sé qué decirte.
Estoy haciendo mi cama,
primero una parte,
luego otra y otra.

Siempre igual pienso,
lo que voy a decir.
Lo que voy a decirte.
Como un rio de pensamientos.

Esa cama que nunca desarmamos.
Y eso que nunca te dije.
Y ese rio subversivo sigue ahí,
con ese caudal de temporada.

No creo ser como aquel rio.
Nunca te dije nada
y estos pensamientos no van a ningun lado.
Tiradx en la cama.

Puedo sentir

Puedo sentir
Puedo sentir la sangre
Corre por mis brazos,
Bombeada desde mi pecho.
Me conecta.

Puedo sentir
Entrar el aire, lo tomo despacio
Lo apropio. Es mio.
Corto una parte con mis fosas nasales
Llena mis pulmones.

Y esa mirada
Puedo sentir, puedo sentir
Mis ojos apuntan fijo
Se mantienen en el aire
Marcan una línea
Eligen.

Puedo sentir, puedo sentir
Toda esta coreografía
Con cada paso,
Mi paso firme
Puedo sentir.

El escalador

Cuando le preguntaron al excéntrico escalador que sentía sobre el muro:

– Trato al muro como a un desconocido – Me dice mirándome a los ojos. Como ejercitando la mímica de conocerme.

Continua.

– Es decir, lo trato con inocencia y respeto. Hay algo increible en ese primer acercamiento.

Mueve sus manos frente a su pecho, palmas hacia afuera, dedos abiertos. Incluso por un momento se pueden ver las marcas en las manos, los callos y los restos del muro mezclados con el magnesio.

– En ese primer contacto, me gusta disfrutar, sentir cada parte como nueva, cada lugar. Es decir hay millones de similitudes con el pasado, con otras experiencias, pero solo aparece eso si le doy lugar, si lo pienso asi. En cambio, si me acerco de forma inocente, cada movimiento es goce, cada gesto me atrapa mas, me intriga mas. Quiero recorrerla.

La mirada ahora se pierde en un breve silencio.

– Pero, también esta el respeto. Lo veo como una forma de querer, de ir despacio, con precaución, reconociendo en el movimiento, en la secuencia, reconocer a lo que estaba antes de uno. Reconocer los peligros. Si tomamos la ruta equivocada, bueno, todo puede terminar mal. Todo en un instante. Eso es seguro.

– Pero siempre quiero volver a sentir. Creo que siempre buscamos y me da gusto ser consciente de lo que pasa. Y olvidarme mientras pasa, tambien. Es…

Una de sus manos junta los dedos, como si tuviera algo. Esa mirada perdida por un momento parecía haber encontrado.

– Voy de nuevo, espero que esto te haya servido. Cuidate.

Todos estan buscando, pero algunos creo que estan mas al tanto de esto que otros.

Très bien.

Tres puertas,
¿tres premios?
Tres personas.
Tres misterios.

Tres latidos por segundo,
luego de cojer al mundo.
Tres dientes,
mordiendo tu labio.

Tres poses.
Y eramos fuego.
Tres palabras.
“Nous sommes ici”

El hombre de ningúnlado

El hombre de ningúnlado,
Llega a una ciudad amable.
El hombre de ningúnlado,
Persigue una fragancia
Que se cruza entre caminos,
Se entre-cruza y llega a él y lo afecta a él.

El hombre de ningúnlado,
Está perdido.
Y en su mirada esconde una búsqueda.
Una necesidad por encontrar.
El hombre de ningúnlado,
No sabe que esperabas de él.

Y es de pronto, un paisaje frondoso.
Y es luego, un llano que lo hace cuestionarse.
Y es el retorno, el eterno retorno,
La fragancia, el paisaje, el instinto
La repetición, la costumbre y la cuestión.
La cuestión de resolver algo que no sabe qué es.

El hombre de ningúnlado,
En ocasiones, puede ver a través de la noche
Gracias a tus despedidas siempre prontas
A tus recurrentes partidas.
Y es en lo que dejamos de decir,
Dónde el hombre de ningúnlado comenzó a ver (y dejar de verte)

Todos quieren algo.

Todos quieren algo.
Yo quiero escribir; decir esto sin hacerlo una cuestión de género.
“Todas quieren algo.”
…Todas las personas quieren algo.
Pero se siente raro, tal vez yo soy raro. Un estúpido.
Si, bueno, eso es algo seguro.

Algunos quieren demostrar algo.
“Llegué primero”,
“Mi voz es más fuerte”,
Mi idea es más clara.
Yo; vos no.

Todos quieren algo.
Algunos quieren distinguirse,
Pero a la vez, ser uno mas.
Digo, te recuerdan siempre que pueden,
Que no son como vos. Que lograron algo especial.
Pero no dejan de estar donde están todos.

Otros quieren decir algo,
Se mueren por ser escuchados.
Por una gota de atención. No de cualquiera.
Buscan ser encandilados, atropellados, por una luz
Una en particular.
Y no sos vos.

Todos quieren algo.
Hay momentos que quiero dejar de querer.
Perdón, miento.
Ya no recuerdo como es querer.
No se como es y en esta etapa estas por tu cuenta.
Pero no quiero querer, quiero ser.

Todos quieren algo.
Y claro! Todo depende de como te cuenten la historia.
Y si encima, ya conocemos el final de todas las historias.
Entonces estás libre para irte.
Pero antes quiero decirte una cosa;
Que todos quieren algo.

art-of-swords:

Trident Parrying Dagger

  • Dated: circa 1600
  • Culture: German
  • Measurements: overall length 45 cm

The dagger has a straight, double-edged blade with slightly strengthened tip and tang grooved at the borders. At the back there’s a sliding button chiselled as a flower which, once pressed, releases the lateral blades in order to block the sword hits.

The iron hilt has quillons of octagonal section, bent toward the blade and ending in grooved drops. There’s a parry ring at the front, decorated en suite. The dagger has a hexagonal pommel with hollow faces and a wooden grip with iron and brass wire bindings, plus moor’s heads.

Source: Copyright © 2017 Czerny’s International Auction House S.R.L.

(vía art-of-swords-deactivated201705)