has sido vos (borrador)


Necesito verte claramente,
tengo que verte claramente,
Creo que sos lo que me parece, pero
necesito verte claramente.

Morder tierra firme,
dejarme llevar, llevar.
Aquel lugar, donde pude caminar.
Entre vos, y vos.
Una vez supe caminar a través,
La forma te deja,
apenas puedo ver.

Necesito verte claramente,
tengo que verte claramente,
Creo que sos lo que me parece,
pero necesito verte claramente.

Podrás caminar,
quiero verte saltar.
Él la llevará.
Aquel lugar, aquel lugar…

Detrás de mi,
entre vos, condensó,
ahí fue donde quemo, donde se quemo,
vos, vos vos.

Necesito verte claramente,
tengo que verte claramente.
Creo que sos lo que me parece,
pero necesito verte claramente.

posted : Monday, November 7th, 2011

tags :

interesante extraño

Desde tu punto de vista no existo,
solo unos segundos y desaparezco.
Y a mi que me gusta ser
interesante extraño.

No nos vemos, vos pasas
y yo desde tus ojos soy segundos
tu ajetreo te domina
y yo pretendo ser
un interesante extraño
en un mar de apariencias y engaños.

[…]

Todos somos hermanos,
parecemos distanciados,
cosas pasan que me sobrepasan,
y yo me pregunto
por qué cuesta tanto el interes?

Ilusiones tibias
que no son compartidas
pequeñas metas,
ya no sos de este planeta.

Entregarme a la realidad
no es una trivialidad,
solo pretendo ser
aquel interesante extraño
que con su mirada puede llevarte a lo alto.

[…]

Urbes que no son
el paraje de un sentimiento,
sino caudales excitados
que te llevan mar adentro…
De tu propio ser.

posted : Saturday, July 24th, 2010

tags :

dos perros

En tu mirada

hay un lugar,

hermoso y dantesco

tu corazón (centro), esta bien;

ridículamente solo

y con un orden burgués



Solo dos perros importan

ellos pueden leer tus pensamientos

uno es el q va a reírse

el otro,

el que se preocupará.

Ambos van a embestirte.



dormir en tu alma

hasta que nos encuentre,

el alba…

respirá conmigo,

juntá tus manos

y buscá.



descubrirme

va por vos.

posted : Friday, June 11th, 2010

tags :

eventualmente

–¿Por qué estás aca? –dije, sin mirarla a la cara.

–Quiero decir, ¿por qué estás conmigo? Ahora…

–Estoy; porque quiero estar con vos, ahora, en éste momento. –Me respondía con esa voz de nena. El timbre que me encendía.

–Ok, pero es solo que no entiendo porque alguien quiere estar conmigo ahora. Vos sos tan dulce, y buena, y no creo que seas estúpida.

Ella con su vaso de cerveza, me miraba, sentada en un rincón.

Yo le devolvia la mirada, y sabía que lo hacia con fuerza. Pero todavía no la lastimaba.

–O sea, no entiendo que haces con alguien como yo, si yo estuviera en tu lugar, solo estaría con un tarado como yo si pudiera sacarle algo.

Y continué con mi monologo.

–Si fuera al reves, dejame armar el experimento. Tengo que maquetarlo, para entender. Ponele, sería yo con una mina, que me guste mucho, que tenga lo que yo quiera. Una rubia o una colorada, con tetas como a mi me gustan, un buen culo; sí, unas tetas de esas que puedo agarrar con toda la mano, las redonditas. Entonces, tengo a esta mina, pero está al caer, todavía no me la cogí, pero la tengo ahí.

¿Y por qué la tengo ahí? …Porque le busque la vuelta, encontré la manera de tenerla, no hablo de una manera universal para cualquier mujer, no, pero para ésta mina si. Le digo lo que quiere escuchar.

Pero no es lo que cualquiera quiere escuchar, no le digo si a todo, la investigué un poco; entonces sé de sus cosas, de lo que hace y es distinto; y le gusta. Entonces le digo; sí, quiero leerte, pero no se lo digo así directamente, sino que me acerco a ella, y descubro lo que hace, gesticulo, hago la misma mímica que haría una persona sorprendida ante algo nuevo. No exagero. Critico un poco, muy poco, suave, pero firme. Y siempre la miro a los ojos. La beso bien. En fin, no me salgo de la raya, y juego un papel de reparto, pero bien ejecutado, con compromiso. ¿Me entendes?

Ahora la tengo donde quiero. Entonces tomo de ella, lo que quiero. –Tengo que darle un sorbo a mi cerveza. Un buen sorbo.

–Sos un estúpido. ¡Eso querias decirme! sos un nene. –Con esos ojos grande me lo decía.

–Si, soy un estúpido, en otro momento seguro que te lo negaría. Pero ahora no. Y sigo sin entender que haces aca conmigo, para que me buscaste.

–Me gustas, o me gustabas, no se, estas diciendo cosas que..

–¿¡Te gusto fisicamente!? Es solo eso, ¿no?, es calentura; eso es lo que te deja cerca mio, esa es la fuente de atracción…Porque eso justo no es lo que quiero, es muy débil, quiero sentir la locura racional, quiero llevarte, llevar a la que sea, del orden de sus dias, al desorden en la vida. Quiero que se repregunte algunas cosas, quiero embarrarme en las lagunas de su cabeza. ¿Qué te puedo decir? Me gusta jugar en esos lugares.

A ésta altura de la conversación, ella solo se preocupaba por tener el vaso lleno, siempre. Yo continuaba, de alguna forma, por lo que habia atrás de ese escote, nada mas.

–¿Qué queres que te diga? Esto soy yo.

Y le dí otro sorbo a la cerveza.

–Y sé que no soy facil en las relaciones, sé que puedo ser mas simple y directo; lo sé. También sé que puedo cambiar eso, puedo acercarme, ceder, cambiar…

Pero no tengo que hacerlo siempre. No puede ser asi. Éste soy yo, así es como soy. Es parte de mi chiste. De otra forma, si cambio siempre, solo voy a terminar siendo un gran actor. –continué.

–¿Sabías que estuve con Javier? –Es lo que ella me dice, mientras mira al suelo.

–Si, lo sabía. Pero tambien sé quien soy. –y levante las palmas a media altura, como diciendo “no hay mas”.

Ella se puso a llorar.

–Hey, no llores. No vale la pena. No valgo la pena, nadie vale la pena. Simplemente está mal que alguien como vos esté mal.

–Anda con Javier, no me jode. Anda con él, dale. –La besé. Ella me apreto las manos.

Se levanto y se fue, creo que al baño. Yo tire mi botella de cerveza por ahí. Busqué la gente, y me mezclé, desaparecí.

posted : Sunday, April 4th, 2010

tags :

derrapando

Entonces este sujeto me decia:

–Tú tienes que ser el dueño de tu vida, tú sabes, ese pequeño juego. Tú debes controlar tus emociones sin atrofiarlas.

Y sus manos se movian como si quisiera decirme que está ahogandose.

–Entiendo, claro.

Esas manos… Ahí, casi sobre el pecho…

–¡Hey! Te necesitamos concetrado. No importa por lo que estes pasando. Son tiempos dificiles, y nos jugamos una parada brava.

–Si, lo se…

–Entonces, ¿por qué carajo no actuas como si lo supieras?

Esto es una pérdida de tiempo, tengo que terminar lo que estaba haciendo, y ni siquiera puedo recordar su nombre.

–¡Hey! ¡Hombre! Necesitamos que vuelvas. Estamos juntos en esto. ¿Está bien? Ahora debo irme.

El teléfono sonando. La sala vacia. Es mi llamada.

–Hola. –dije sin ser yo el que estaba al mando.

–Hola, ¿cómo estas? Soy yo, no se nada de vos hace un tiempo…

–Nadia… –la interrumpí.

Ella estaba totalmente abierta, como si esperara algo.

–Nadia, necesito verte, no puedo seguir por acá. Esto no es mas que un juego, si no puedo verte a la cara, no puedo conectar.

Un poco de silencio.

–Esta bien.

–Mañana por la noche voy a pasar por tu casa, ¿está bien?

–Si, no hay problema.

–Bien, debo seguir con el trabajo, ¿ok nena?

–Si, hasta pronto. –ella contesto.

Realmente necesito probar algo de la dulce Nadia. Escapar en ella, por un momento. Quiero jugar con ella. Ahora bien, debo resolver esto.

–Tal vez alguien tiene que enfrentarse con vos para que despiertes. –Así entraba el hombre que parecia seguro.

–Vamos, parate, dale. –continuaba.

Me dedique a mirarlo por unos instantes, directo a los ojos siempre, aunque me costaba trabajo obviar lo ajustada que estaba esa corbata. ¡Liberate hombre!

–¡Oh! Esta bien, en otra oportunidad será. –parecia finalizar su monologo.

Ok, ¿donde estaba? Si, ahora recuerdo, estaba dejando éste lugar.

· · ·

Nunca pense que tomar el volante iba a resultarme tan placentero. Es cuando todo comienza a fluir.

Siento que tengo que estar en otra parte.

· · ·

Mas de treinta minutos habian transcurrido en la ruta.

Tal vez fue la intensa lluvia, tal vez aquel animal, pudo ser el coche barato o tener la cabeza en otro lado como consecuencia de una introspección tan severa, buscando la pregunta que debias hacerte. Como sea, estas derrapando fuerte y afuera.

Estabas pensando fuerte, hurgando fuerte. Te metiste de cabeza en una montaña de recuerdos y supuestos. Los neumaticos comenzaron a decidir una nueva ruta, motivados por el colchón de agua que los aislaba del pavimento.

Todavía no volves, la radio sigue sonando, el bueno de Bruce Springsteen habla sobre bailar en la oscuridad. Tu mano izquierda se ladea hacia la izquierda, suavemente, como acompañando un movimiento; ahora hacia la derecha, vuelve al centro. Crees encontrar algo, algo en vos, con la consistencia de una pregunta, el alerta comienza a propagarse de adentro hacia afuera, subiendo capas. Pero, un momento, ¡es solo una alerta! ¡Te das cuenta! Tu mirada se levanta, ves unas gotas gordas sobre el parabrisas, se iluminan, te quedas ciego por un momento, como ocurre a veces con el flash. Un gran ruido.

Sentis el sabor de la sangre, y del metal, oles al frio, y estas totalmente mojado. No hay mas música, solo el ruido de las gotas, martillando el suelo. Tu cabeza se tambalea un poco, izquierda y derecha. Mantenes la derecha, te concentras en un punto, haces foco. Seguis buscando. Tenes que traer la pregunta, ¡tenes que escucharla por dentro!.

Muy tarde, estuviste corriendo en el infierno, y derrapaste afuera.

posted : Thursday, March 11th, 2010

tags :

El jugador y la nena

Era un 1ero de enero,
cuando todo comenzaba,
vos largaste a llorar,
y los perros largaban también.

El que la jugo, ganó.
En esa burbuja todo cambió.
Donde las fieras mostraban los dientes;
Ahí aceptaste la invitación.

Querías volver a como era antes,
por eso buscabas el balcón.
Uno levanto tu vestido.
Mirar juntos alguna constelación.

Todo eso siempre fue asi,
terminaba y arrancaba noche tras noche.
Otra era la del jugador,
ahora se paraba de manos en un paño.

Que perdía pelo cada vez que lo notaba,
y que se quemaba la boca cada vez que jugaba.
Y otras también, y ahí quedo
y solo terminó.

Con un par de cartas bajo la manga,
así fue como lo encontró,
en un dia especial
en un enero, el primero, todo termino.

posted : Friday, February 5th, 2010

tags :

Cuadras

¿Cuántas veces te vi a mi lado mientras recorria esta puta gran ciudad? Parado en una esquina, mirando de reojo, por sobre mi hombro aparecias. Siempre te veia por partes, veia tus ojos, ó sentia tu pelo contra mi cara, gracias al viento, otras veces miraba por encima de tus mejillas.

Pero, ¿qué carajo es éste lugar? Necesito un abrigo para la tormenta.

De todas formas, sé porque estas lejos, quiero decir que, comprendo lo que hice, las vueltas que di, como algunas me cambiaron y todo eso; pero uno no deja de pensar en una mujer.

Hablando de cambios, muchos de mis amigos, esos vagos que conocía, bueno, quedaron en el pasado; y ellos ni siquiera se dieron cuenta. Pero eventualmente algunas chicas los moldearon, solo bastaron una o dos para algunos… Mas bien diria que una mujer los cambió, porque siempre elegían lo mismo, el mismo paquete.

Y aca estoy yo, y se que esto es algo común, nada nuevo. Lo nuevo sería que se escuchen entre ellos, se vean. Desde este lugar, esta esquina, es fácil darse cuenta, los escuché, los ví, finalmente los leí; tal vez por eso estoy aca. Esperando un buen espectáculo, mientras preparo mi numero.

Bien, espero que se note cuan patético soy, ahora, cuan trabado estoy, ahora; que vean algo de mi sonrisa que dispara las risas de fondo.

14:15 – ¡Genial! Tarde a la entrevista, ahora si que no me van a esperar temprano nunca mas.

posted : Monday, December 7th, 2009

tags :

espacio en mi mesa

¿Querés volar?  …¿O pelear?
¿Vas a pasar? …¿O simplemente gritar?

No cierres fuerte esa puerta,
no maldigas el camino.
Acá, la densidad del tiempo,
se corta como el viento.

Mezclamos todo,
¡no quiero qué estés! —me dijiste.
Y te replique sobre el caos;
el caos que armo siendo.

Vos me suspiraste,
luego de incorporarte.
Antes gozabas sobre la mesa.
Qué buen sabor –te dije.

Te recordé con los ojos bien cerrados.
Y es en éste lugar…
Donde a veces encontras y olvidas.
Pero siempre sos y serás.

posted : Saturday, November 14th, 2009

tags :

confundir

El ruido del viento precipitarse al mar, sobre aquel cabo, era lo que envolvia a los pensamientos.

—¿Por qué lo hizo? —Se preguntaba Javier.

—¿Qué lo llevo a eso?

—Vos me dijiste que venga hasta éste lugar, ahora decime, ¿qué queres?

—Acá mataban indios, ¿sabías? —Dice Gabriel.

—Y la misión está tan cerca, es una contradicción. Una de tantas. —Mira de reojo a Javier, siempre mira de reojo, el viento sopla fuerte, y lleva los ojos entreabiertos, como de costumbre.

—Él me dejo una carta, y me pidió que te la diera a vos, acá, él queria que me la leas. —Parece quebrarse, mientras mete la mano en su bolsillo, buscando el papel.

—No puedo creer a este hijo de puta, se borró por años, vuelve, hace un quilombo con mi vida, con la de Maria, se muere, y ahora esto. —Dice, increpando al aire, Javier.

—Yo quiero irme de acá. Éste lugar no me gusta, mirá, la marea esta subiendo. —Gabriel, pone el papel entre las manos de Javier.

—No puedo creer esta mierda, no puedo creer que me hayas llamado por esto. Pero vos estas solo, y con Maria nos vamos, bien lejos.

—Voy a cumplir con el pedido del viejo, y vos te vas a arreglar. —Dice Javier, dando la última mirada a Gabriel, la previa a leer.



¿Qué pasa cuando te persiguen viejos fantasmas? Fantasmas de preguntas, preguntas que tienen muchas respuestas y que su juego es confundirte, generar sensaciones, aprovechando las que están como la llama que se propaga en el combustible.

¿Acaso hay un incendio? ¿Algo arde por dentro? Tal vez es solo humo. Lo seguro es que, preguntas y respuestas como estas, son parte de ese infiltrado, esa sensación totalmente ajena a la que tendría que tener… Todas son producto de él. En momentos así podrías sentirte un poco afligido, un poco desaminado, concentrando energías en el lugar incorrecto; estás en un lugar, digo, fisicamente, pero tu cabeza está en otro. Lo que queres y por lo que deberías ser feliz no esta allí, quiero decir, sigue estando, pero ya no está siendo apuntado por tu corazón, alguien, ¡algo!, cambió el enlace y ahora… Ahora, ¿donde crees que estás?

Fisicamente, es muy probable que te encuentres solo, porque queres tener tranquilidad para poder escucharte; ahora tomaste una decisión, queres pelear, buscar (otra vez) en lo profundo a ese que no tiene que estar ahí. Pero, ¿qué tiene de diferente esta vez?. Siempre te sumergis en vos, a veces buscas, otras perdes el tiempo y en algunas pocas, incluso llegas a encontrarte con él. Es increíble esto, pero lograste diferenciar estos momentos aunque sean iguales… Estoy fuera de tema.

Es casi “contagioso”, la confusión se propaga por todos lados, como si fuera parte del aire que respiro; creo perderme cuando escribo esto, pero él me dice que no me resista, que para poder “jugar” con ella tenemos que dejarnos llevar por la confusión, así como en un océano de noche cerrada podes tener negro y azul o sino un solo tinte al unísono; y nuestra mente nos comienza a preguntar…

En un escenario tan claro y definido, comienzan a surgir miles de enemigos, pequeños y extraños, se multiplican a cada segundo.

Bien, ahora que comienzo a perder la paciencia, creo que estoy penetrando en un nuevo lugar, una instancia a veces tan común como dudar en una elección o a veces tan problemática como el “por qué”, que acompaña esa decisión; estoy seguro, estamos bajo la confusión.

posted : Tuesday, October 27th, 2009

tags :

Tal vez.

Tal vez era una mas,

pero no una cualquiera.

No la toque,

ni siquiera nos besamos.


Sólo hablamos,

nos sentamos y hablamos,

nos sentamos y hablamos.


Eventualmente…


Sólo nos miramos,

entre la multitud,

entre la multitud.


A veces…


Ella no sabia

que yo estaba ahí

…mirandola.


Algunas noches,

ella les permitia,

dar una vuelta


…Y estaba ok,

esa era,

su aventura.


En algún momento,

como una maldición,

volverá,


el deseo de

sentarse y hablar,

sólo sentarse y hablar.


Nunca solos,

con algún vicio tal vez,

como el unico testigo.

posted : Wednesday, September 2nd, 2009

tags :